viernes, 3 de abril de 2015

23 Dolor Compartido - Ascenso del Héroe del Escudo

23 Dolor Compartido


    Justo como en la vez pasada, nos reunimos alrededor de las 10.
    Este rey basura sólo esta jodiendo conmigo... el debería solo decirnos que es lo que está pasando.
    Ahora tengo que reunirme con estos pendejos. ¿Y si termina dándome una úlcera?

    — Ahora, les distribuiré la recompensa por el botín de la ola y fondos de auxilio. (Aultcray)

    ¿Botín?
    Apareció un asistente cargando bolsas llenas de dinero.

    — Para cada uno de los héroes. (Aultcray)

    Miré a las bolsas.
    Ya veo, sólo para gastos diarios de un mes necesitaríamos al menos 500 monedas de plata.
    500 monedas... no serían suficientes para los costos de preparación.

    — Buen trabajo. (Raphtalia)

    Raphtalia sonrió mientras me encaraba.

    — Ahh. (Naofumi)

    ¿Qué debería hacer con el dinero?
    ¿Tal vez algún arma para Raphtalia sería lo mejor? O tal vez una fuerte armadura esta vez.
    Ahh, también es tiempo de comprar unas nuevas herramientas para hacer medicina. La verdad es que, el escudo reaccionaba a mis herramientas actuales, por lo que tengo curiosidad de qué pasaría si fuesen absorbidos.
    Recibo la bolsa y reviso su contenido.
    Uno, dos, tres,... sip, 500 piezas.

    — Por completar pedidos y como era de esperarse de las obras de Motoyasu-dono, recompensamos con 4,000 monedas. (Aultcray)

    ¡Oye!
    Miro anonadado a la pesada bolsa que Motoyasu estaba sosteniendo.
    Siento que estaré quejándome sin parar si comienzo ahora, por lo que me aguanto, apretando los puños.

    — El siguiente es Ren-dono, por mostrar una valentía similar durante la ola y por completar trabajos, recompensamos 3,800 monedas. (Aultcray)

    ¿¡Tú también1?
    Ren recibió elegantemente la bolsa mientras hacía una cara como si estuviera disgustado que haya perdido ante Motoyasu. Aún maldiciendo en silencio, — Todo porque la princesa te favorece...

    — Itsuki-dono... tu heroísmo hace eco a través de todo el país. Por tu gran trabajo en tiempos de revueltas, te recompensamos con 3,800 monedas. (Aultcray)

    Itsuki actúa como si esperara tato mientras veía a Motoyasu con envidia.
    ¿Qué son estos 'trabajos'?

    — Hmm... Escudo necesita trabajar más duro, solo se te dan los gastos para vivir. (Aultcray)

    ¿¡Quién es 'Escudo!? ¿¡Se supone que ese es mi nombre!?
    Sentía que una vena estaba por reventar.
    ¿¡Aún después de pasar por toda esa mierda de ayer!?

    — ¿Um, Señor? (Raphtalia)

    Raphtalia levantó la mano.

    — ¿Qué pasa, demi-humano? (Aultcray)
    — ... Es que, ¿qué son los trabajos? (Raphtalia)

    Raphtalia también tenía curiosidad. Ignorando que tan poco recibimos, deberíamos al menos investigar la razón.
    — Los trabajos son asignados a los héroes para que resuelvan problemas que ocurren en el reino. (Aultcray)
    — ... ¿Por qué Naofumi-sama no recibió ningún trabajo? Es la primera vez que oímos de esto. (Raphtalia)

    — ¡Ja! ¿Qué puede hacer el Escudo? (Aultcray)

    ¡Pendejo!
    La audiencia se rió.
    Ahh, no está bien, siento como si me fuera a volver loco.
    Es lo que pensé hasta que sentí a Raphtalia me agarró la mano y me susurró que lo dejara pasar. Suprimí mi ira mientras todavía temblaba.
    ... Está bien, lo puedo soportar.

    — ¡Da las gracias por recibir tanto! (Motoyasu)
    — No es como si nos hubieras ayudado en algo. (Ren)
    — Cierto. No te vi en toda la ola, ¿estabas haciendo algo, si quiera? (Itsuki)
    — Eres una pena para nosotros héroes. Completamente inútil. (Motoyasu)

    Mi irritación había llegado a su límite, escupí una respuesta sarcástica.

    — Grandes héroes, abandonando las vidas de los aldeanos para pelear al jefe, seguro que eso es heroico. (Naofumi)
    — ¡Ja! Sólo deja que los caballeros hagan eso.
    — Los caballeros son unos inútiles, dejárselos habría resultado en una masacre. Ustedes bastardos que sólo se enfocaron en el jefe no podrían entender eso. (Naofumi)

    Motoyasu, Itsuki y Ren, todos vieron hacia el líder de los caballeros.
    Él solo asiente hacia ellos.

    — No te adelantes. Sin que los héroes se encargaran con el origen de la ola, las muertes habrían sido mucho mayores. (Caballero)

    Este bastardo... ¿Cómo puedes decir eso?
    Actuando todo poderoso mientras te relajas en el castillo.
    De todas maneras, también soy un héroe. Dejémoslo así y regresemos.

    — Espera, Escudo. (Aultcray)
    — ¿Jah? Qué. Estoy ocupado no como ustedes, pendejos. (Naofumi)
    — Has sido una decepción; ese dinero es para lavarnos las manos de ti. (Aultcray)

    ¿¡Qué!?
    Entonces para todas las olas futuras no obtendré nada. Eso es lo que quieres decir, ¿Verdad?

    — ¡Eso es genial, Naofumi-sama! (Raphtalia)

    Raphtalia contestó con una gran sonrisa.

    —... ¿Eh? (Naofumi)
    — Ya no tienes que gastar tu tiempo viniendo aquí. En vez de venir a gastar el tiempo, puedes concentrarte en cosas más importantes. (Raphtalia)
    — O... oh. (Naofumi)

    Siento como si Raphtalia se hubiera hecho muy confiable.
    Ella sostuvo mi mano mientras me calmaba.

    — Ahora estaremos retirándonos. (Raphtalia)

    Alegremente, ella me jaló mientras girábamos para partir.

    — Los lloriqueos de un perdedor. (Motoyasu)

    Motoyasu dijo mientras Ren e Itsuki se encogieron de hombros.
    ... Si. En vez de una compañía incómoda, esto era mucho mejor.

    — Ahora, dirijámonos a la carpa de esclavos y rehagamos la maldición. (Raphtalia)
    — ¿Eh? (Naofumi)

    Dejando el castillo, Raphtalia dijo mientras volteaba a verme.

    — De otra manera, Naofumi-sama no será de confiar completamente en mí. (Raphtalia)
    — Bueno... no, en realidad... (Naofumi)

    Recuerdo sus palabras de ayer.
    Con esas palabras sentí que podía confiar en Raphtalia.

    — Esta... bien si ya no eres una esclava. (Naofumi)
    — No. (Raphtalia)
    — ¿Qué? (Naofumi)
    — No deberías mentir. Naofumi-sama no confía en nadie más que en un esclavo. (Raphtalia)

    ... Tal vez la crié mal.
    Bueno, aunque es verdad que sólo confío en esclavos, Raphtalia es una excepción.
    Sí.

    — Um... Raphtalia. (Naofumi)
    — ¿Qué pasa? (Raphtalia)
    — Está bien aún sin la maldición. (Naofumi)
    — No, yo la quiero. (Raphtalia)

    ... ¿Por qué era ella tan obstinada sobre esto?

    — También quiero probar que confío en ti, Naofumi-sama. (Raphtalia)
    — Jaa... (Naofumi)

    Primero, que persona tan rara... esa idea vino a mi mente.
    Segundo, me recordó a Mein por lo que me molesté.
    ¿Por qué? No sé porqué, pero no es que esté enojado con Raphtalia.
    Normalmente sentiría... ¿algo más? Que sentimiento tan extraño.

    — Entonces vamos. (Naofumi)
    — Bien. (Raphtalia)

    Si ella insiste, entonces no la detendré.

    Para manejar este asunto, nos dirigimos otra vez a la carpa de esclavos.

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